domingo, 3 de abril de 2016

Apple, cada día te odio más (pero todavía menos que a Microsoft)

Buenos días, lectores míos, hoy el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo, digo WinTablet os va a contar otra que me está haciendo Apple desde la actualización 9.3 y 10.11.4 (y no, no es el tema de los enlaces en Safari).
Para que lo disfrutéis, lusers míos.
Hoy vengo a hablaros de iBooks y su última novedad en iOS 9.3 y OS X 10.11.4, que no es más que el uso de la nube para almacenar tus libros.
Es decir, que ahora, si dejas caer un libro dentro de un iBooks, este libro estará disponible en todos y cada uno de tus otros ordenadores. Más o menos. 
Y digo más o menos porque de mi colección de aCosas e iCosas, se sincroniza en todos menos en mi iMac del 2011. Quizás sea porque es demasiado antiguo y no acepte bien iCloud (léase con irónica ironía, por favor).
Esa es la primera en la frente, que no es que sea pequeña pero que al final me da igual porque no suelo leer en ese iMac. 
iBooks tiene otra característica muy potente y que, aunque en sus principios funcionaba penosamente, llevaba mucho tiempo yendo perfecta: la sincronización de la posición de cada libro entre dispositivos.
La única diferencia entre antes y ahora estaba en que o bien sincronizabas los libros a través de iTunes, o bien los tenías que añadir a mando en cada dispositivo.
El resultado era el mismo si el fichero era exactamente el mismo: sincronización del punto de lectura, con la salvedad de que si tenías mala conexión a veces no funcionaba, pero eso pasa igual con cualquier otro cacharro.
Pues eso ha dejado de funcionar, o al menos ha ocurrido con algunos libros, y estoy por creer que el problema no estaba en 9.3 y sí en 9.3.1, porque antes de poner esa todo me iba bien.
De todos modos el hecho está en que voy a tener que dejar de usar iBooks y pasarme a alguna otra alternativa.
¿Cuál? Pues no sé. De las que conozco, Marvin es la más potente de todas pero está abandonada, no tiene soporte para el iPad PRO y la sincronización falla bastante. 
El autor de la aplicación ha dicho que está preparando una actualización bomba, pero no me lo creo.
Otra de las que prometen se llama Hyphen, pero tiene el mismo problema que la anterior: no sincroniza (esta por diseño), y aunque el autor ha prometido el oro y el moro, el hecho es que no se actualiza desde hace unos meses.
Esto me lleva a un tema incidental respecto a la creación de aplicaciones. Desde mi punto de vista es preferible que el autor vaya añadiendo opciones gradualmente, en pequeños pasos, que no pocas y con muchas opciones.
En primer lugar porque así la creación y corrección de bugs es controlable, y en segundo, la gente percibe que tu aplicación está viva.
Os puedo poner el ejemplo de GoodReader, que llevaba casi un año sin actualizarse y ya pensábamos que había muerto, cuando de repente añadió de golpe más opciones, entre ellas soporte para el palito y el iPad Pro. 
Otro ejemplo es Hypen, que tiene wiki con seguimiento del progreso, y lleva como tres meses sin que ese 25% terminado avance hacia adelante. Eso te da muy mala espina por mucho que el autor diga que continua avanzando.
Y en esas estamos. No tengo ganas de iniciar una nueva tanda de prueba de aplicaciones para leer, y ya sé que más de uno me recomendaría el Kindle, en versión cacharro independiente o en versión aplicación.
Y no lo uso por dos motivos. El primero es que, pese a indicar el tiempo que queda de lectura del capítulo, te lo indica como “tiempo” y no como páginas o locations (que es como el Kindle mide el tamaño de un libro), y dada mi extraña forma de leer, el tiempo de lectura no significa nada para mi. 
El otro motivo estriba en que no me gusta leer con el Kindle (el aparato). Pese a todos los avances, sigue teniendo el problema del contraste. El fondo, al ser un poco claro, requiere que la luz esté a un nivel alto, por lo que hiere un poco a los ojos, de modo que solo tienes la opción de brillo bajo y forzar la vista o brillo alto y deslumbrarte.
Evidentemente hablo de leer en la cama por la noche con la luz apagada. De día el Kindle es tan usable como un aparato con pantalla retroiluminada, y a la luz del sol ni te digo.
Y mi amigo Odo acaba de hacer que me dé cuenta de una cosa: ya no leo de lado en la cama, cosa que me gustaba mucho, por la incomodidad de sujetar un cacharro grande…
Así que quizás vuelva al Kindle…